19 ago 2011

Minutos, como lluvia.

La vida del humano promedio actual se constituye de variados periodos de espera: esperar a aprender a hablar, esperar a terminar la primaria, la secundaria, el bachillerato, esperar a poder entrar en la universidad, graduarse de ella… Luego llega el esperar el matrimonio, los hijos… y cuando despierta de su letargo y se da cuenta donde esta parado, se entera de que la vida ha pasado fugazmente sin dejarle realmente con el aprendizaje y el disfrute que este individuo hubiese deseado al iniciar su desarrollo.

Mi existir en estos momentos se ve constituido por dos grandes esperas, una de ellas lleva en proceso los 17 años que he vivido, y el otro, unos 5. En un par de dias estas dos esperas quedaran finalizadas, ese dia no solo sera especial por tratarse de la finalizacion de las dos esperas mas importantes de mi vida, sino ademas, porque significa el final de todas las esperas, luego de esto… dejare de esperar, y comenzare a hacer algo que no he hecho jamas: vivir. Vivir cada segundo. Vivir cada momento. Vivir sin dejar pasar las oportunidades, vivir sin siquiera esperarlas.

Despedirme de las personas, de las cosas, aquellas a las que saque un provecho y aquellas a las que no, disfrutar las ligerezas y los detalles que no percibi durante el tiempo que me rodearon, sonreir al transitar una calle por la que nadie sonrie, palpar con caricias una pared, oler los muebles en los que siempre me sente… Las pequeñas cosas que delicadamente se alegran por mi, deseandome éxito y recordandome donde debo estar: justo donde quiero estar.

Y tu, ¿estas preparado para una vida entera de esperas?

Yo no, y por tanto me niego a vivir asi.



Mel