28 jun 2011

No saber como decirlo.

Desde pequeña me pregunté porqué se nos asignaba un numero cuando crecíamos, porqué todos querían tener un numero de teléfono, un numero de móvil, porqué las direcciones tenían números… en fin, porqué desde el nacimiento se nos bombardeaba con pensamientos como “todos somos iguales”, pero luego se nos dividía y se nos enlistaba.

Esa noche, mientras mirábamos The Sky Crawlers, el final me tomó por sorpresa, Fari debió soportar extensos minutos de balbuceos que salían de mi boca como los de un bebe que intenta de forma fallida, imitar las charlas entre sus padres. No supe que decir, no supe como expresarme, y el silencio... Por suerte, gracias a los cambios que ya mencionó, poca falta hacen las palabras para comunicarnos en este nivel.

¿Cómo me sentía? Ahora mismo no lo se, posiblemente lo sabré luego o tal vez no, pero visto desde el ángulo en el que me encuentro, no hay idioma en el mundo con las palabras correctas para decir ordenadamente los pensamientos que me atacaron en aquel momento.

Somos hormigas obreras en un gran hormiguero, y para los lideres no significamos mas que una micro pieza nacida para construir el futuro que ellos desean y nos venden como nuestro, y con lideres no me refiero únicamente a presidentes o reyes, me refiero a algo mayor, algo que posiblemente ya ni existe, que posiblemente nunca existió.

Si uno de nosotros muere, la vida sigue, algunos lloraran, otros no, pero el sistema continuará en movimiento, puesto que realmente no importamos para nadie. Y nosotros, aquellos que somos distintos, importamos mucho menos, puesto que como me dijo él una vez: somos tornillos con la rosca al revés. Esto es duro de decir y considerar, pero posiblemente nuestra muerte es deseada, no creo que nos miren como algo más que el vegetal podrido que podría infectar a los demás dentro del cajón. Pero déjenme decirles algo, nosotros no somos el vegetal podrido, somos una especie desconocida que por algún error terminó en el cajón de los vegetales y ahora ha despertado con ganas de retar a la madera de ese cajón.

Y me faltan palabras, me faltan conceptos por agregar, por concluir, pero ahora mismo no puedo… Cuando sea capaz, concluiré como es debido, cuando sea capaz de dejar de balbucear.

Y Dime, ¿Te has preguntado seriamente si te sientes reemplazable ahora mismo?

Yo me lo he preguntado, y la respuesta es no.


Mel

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