22 jun 2011

The Path

Innumerables formas de retratar la vida se han creado durante los años, en películas y libros de todo tipo, pero una de las que más me ha gustado ha sido la descrita en “The Path”, un videojuego desarrollado por Tales of Tales, una empresa parcialmente nueva que se encarga de producir “juegos artísticos”. Se basa en una versión lúgubre de “Caperucita Roja”, esta vez es protagonizada por seis hermanas que son enviadas por su madre para ir a visitar a su abuela, que vive en una pequeña casa de madera al final de un largo camino.

Tan solo iniciar el juego, empieza el recorrido de la vida: debes elegir cual de las seis hermanas serás, todas muy distintas entre ellas, con marcadas personalidades y edades.

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El juego solo tiene una regla (impuesta, claro está, por la madre): para llegar a casa de tu abuela, NO puedes salir del camino. El jugador emprende así, un camino largo y aburrido a través de aquel sendero de tierra rodeado por un denso bosque…. Y por cierto, los personajes no son precisamente los más rápidos, vamos… como chicas que usan tacones en zonas rurales.

Cuando por fin llegas a la casa, recorres lentamente cada habitación, detallas cada pieza del gusto de tu abuela… Y ZAS! El juego termina, y para tu sorpresa… has fallado, un gran GAME OVER te saluda amablemente, informándote que no has encontrado lo que buscabas, que por seguir la única regla impuesta por tu madre, te has perdido el sentido de la diversión y la realidad sobre aquel camino; se te entrega otra oportunidad, una en la que has de hacer algo interesante, y esto es, nada mas y nada menos, que romper la única regla.

Te adentras valientemente en aquel bosque oscuro, donde dependiendo de tu capacidad de observación y tu paciencia, encontraras cosas grandiosas y diversas, captadas de distinta forma según la hermana que eligieras jugar. Y claro, tarde o temprano encontraras eso por lo que tu madre te prohibió salir del camino: un lobo feroz, que muy trabajador nos recordará porque no debimos salir del camino... Nos llevará, heridas y deprimidas, hasta la casa de nuestra abuela… Que no estará precisamente como la recordábamos, ¿Pero sabes que? Esta vez, no has perdido.

La vida es un camino en el que nos inician nuestros padres, nos indican una meta (la casa de la abuela) y nos imponen una regla que asegure nuestro bienestar, seguir esta regla y caminar a mitad de la carretera, nos alejara de las flores y los secretos ocultos en el bosque, claro que… no seguirla… nos hará toparnos tarde o temprano con nuestro lobo feroz, quien sin piedad lastimará lo que somos, cortando tajante una etapa, casi como la sucesión de la muerte, y marcando con una enseñanza distinta según cada individuo.

¿Te atreves a caminar por el bosque, a pesar de que eso rompe la única regla impuesta por quien te dio la vida, y sabiendo que te toparas inevitablemente con un lobo feroz?



Yo si.

Mel

1 comentario:

  1. La adrenalina que supone querer ver al lobo con tus propios ojos, mirarlo a la cara y seguir adelante. Y lo mejor, no saber si realmente hay lobos, retorcidos árboles o simplemente rebaños de ovejas.

    La senda que se separa del camino siempre ha estado ahí, le corresponde a cada uno decidir si se atreve a seguirla.

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